viernes, 1 de septiembre de 2017

Tiburones blancos

Pensaba escribir una entrada que respondiera a un doble propósito: el de romper una lanza en favor de estos denostados animales, al tiempo que os contaba mi reciente experiencia en Sudáfrica. Al final he decidido hacerla doble y relatar en mi otro blog la aventura que he vivido hace unas semanas, dejando para éste algunos datos y opiniones personales.


Somos una especie (supuestamente) inteligente, con información al alcance de la mano y con una curiosidad insaciable, pero al mismo tiempo, nos abandonamos con frecuencia a los miedos más atávicos, renunciamos a pensar, y anteponemos nuestros prejuicios a los hechos, dejando que nuestros sentimientos nos gobiernen sin control alguno.

Somos vagos y dejamos que otros piensen por nosotros, pero lo peor es que somos fáciles de manipular, y eso no me gusta. Prefiero razonar, pensar por mí mismo; descubrir qué hay de cierto en lo que me cuentan, y formarme mis propias opiniones, lo que no implica que a veces no sienta miedo o que deje de ser prudente.


Cuánto daño han causado el cine y la televisión; Youtube más recientemente. Por su culpa, la primera imagen que se nos viene a la cabeza del tiburón blanco es la de un animal muy peligroso, un asesino que ataca indiscriminadamente, sediento de sangre, y que mata todo lo que se pone a tiro, incluyendo seres humanos.

Peor aún; muchos de los vídeos son completamente falsos, pero nos da igual, porque nos reafirman en nuestras ideas preconcebidas. No importa lo que diga la ciencia, no importan las cifras; nos aferramos a nuestras convicciones y no las soltamos por nada del mundo. Después de todo ya hemos decidido y no queremos que nos convenzan de lo contrario.


No seré yo quien diga que esta criatura no es peligrosa. Después de todo, es un animal salvaje, y si lo vi desde dentro de una jaula fue porque no tengo el valor de bucear a su lado y porque no estoy tan loco. Nada más lejos de mi intención que recomendar salir de la jaula a quienes no cuenten con la preparación, experiencia y medios adecuados, que quede muy claro; pero es algo que ya se está haciendo, con precaución, con estudios de comportamiento previos, y hasta ahora, sin accidentes. Una vez más, se nos caen los mitos.


He dedicado muchas, pero muchas horas, a ver documentales sobre estos preciosos animales, y he llegado a la conclusión de que, si bien son unos predadores que están en lo alto de la cadena alimenticia, no se parecen en nada a esos engendros mecánicos exagerados que nos quieren vender desde la industria del entretenimiento. La verdad raras veces vende, y se manipula mejor a los analfabetos que a las personas bien informadas.


Aquí van algunos datos sobre los ataques a humanos, y luego, que cada uno piense lo que quiera.

En la mayoría de los casos, es difícil determinar qué especie ha sido la causante de los ataques, pero las tres más peligrosas son el gran blanco, el tigre y el toro. Los dos primeros por su tamaño, el tercero por su adaptabilidad, que le permite remontar ríos y estuarios.

De acuerdo con las cifras del Global Shark Attack File (http://www.sharkattackfile.net/), una web que recoge los ataques desde mediados del siglo XIX, en los últimos diez años ha habido un total de 86 víctimas mortales como consecuencia del ataque de un tiburón – no necesariamente blanco – excluyendo los provocados por el hombre y los que resultan de un naufragio. En lo que llevamos de 2017 han fallecido cuatro personas.


Menos de diez ataques mortales al año me parece una cifra ridícula si consideramos la población mundial y la amplia distribución de esta especie, que puede sorprender a más de uno. De hecho, es muy probable que te hayas bañado junto a ellos sin saberlo. Podéis ver un mapa de su hábitat en Wikipedia.

En mi opinión, estas cifras no justifican su mala fama. Y estoy siendo prudente, porque otras páginas recogen aún menos decesos. Utilizando datos, en este caso del Museo de Historia Natural de Florida, la probabilidad de que una persona sea atacada por un tiburón es de una entre 11,5 millones. Las posibilidades de que ese ataque resulte fatal, es de una entre 264,5 millones. Los números hablan por sí solos.


Puestos a comparar, los seres humanos matamos cien millones de tiburones al año, y eso sí que es una cifra tremendamente alta e insostenible. Suponiendo que hayas dedicado 5 minutos a leer esta entrada, 950 tiburones han muerto en ese tiempo (según algunas fuentes hasta 2.600 en solo esos 5 minutos). ¿Cuántos quedan? Nadie lo sabe.

Con este artículo no pretendo que nadie les pierda el miedo, pero el cerebro es para pensar y el corazón está para sentir; usémoslos juntos. Y, sobre todo, no demos pábulo a esos vídeos falsos que circulan por la Red impunemente. Flaco favor les hacen a estos animales tan maravillosos a la par que amenazados. Mejor haríamos en luchar para protegerlos, y para eso, lo mejor que podemos hacer es informarnos, saber de lo que hablamos y hacerlo alto y claro.


Utilizando una frase de un buceador, vista en uno de los documentales, “no tengo miedo a nadar entre tiburones, sí que temo vivir en un mundo sin ellos”.

12 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Yo como de naturaleza soy miedosa mejor verlos enjaulados, pero no obstante me ha gustado tu escrito para estar mejor informada sobre ellos.
Un abrazo.

unjubilado dijo...

Hay especies no solamente de tiburones en los que el cine ha hecho mucho daño, pero por si acaso de ahora en adelante no me pienso bañar en el Ebro, no vaya a ser que un tiburón aunque sea pequeño, se escape de sus padres y lo tengamos a las puertas del Pilar.

Una mirada... dijo...

El ser humano es el Gran Depredador, precisamente por su inteligencia, aunque en tantas ocasiones esa capacidad desaparezca ante actuaciones que podríann calificarse de muchas maneras excepto sensatas. Lo que sí está claro es que que a los animales no se les puede juzgar atribuyéndoles características que son exclusivamente humanas, tanto positivas como negativas.


(Una buena y excitante experiencia la de sumergirse enjaulado entre animales que todavía estarán preguntándose de dónde habrán salido esos bichos con ese cuerpo tan raro...)

Nélida G.A. dijo...

Toda una experiencia vivida, con cabeza y corazón.
Los mitos en la gran pantalla suelen exagerar porque de lo contrario no dan pábulo ni tanto terror.
Has hecho bien en compartir tus impresiones e ideas, porque nos abres los ojos "del otro lado", de esos seres que ven invadida su hábitat por esos otros de dos patas que preparan esas sopas y piezas, y los enganchan, los excitan de manera anormal o habitual a como ellos se comportarían en circunstancias naturales y no forzadas.
La cadena alimenticia siempre existirá, y los grandes predadores se diferenciarán siempre de los pequeños.
Hay que ser cautos, inteligentes, respetuosos y dejarles vivir. Con cabeza y cautela.
Una entrada muy ilustrativa, y me alegro mucho de que hayas hecho realidad uno de tus sueños.
Beso.

Tawaki dijo...

Mari-Pi-R, el miedo va y viene, pero al menos que sea un miedo informado, no uno que nos hayan inculcado con películas y vídeos trucados. Estos animales se merecen más respeto.

Un jubilado, mira también en la bañera, que algunos son muy pequeños y pueden salir por el desagüe.

Una mirada, y que lo digas. Al paso que vamos me parece que exterminamos a unas cuantas especies antes de darnos cuenta. Y los tiburones son unos animales fantásticos que merecen otra suerte. Es mi intención ayudar a protegerlos y la mejor manera es darlos a conocer.

Nélida G.A., ya sabes lo mucho que me costó, pero la perseverancia dio sus frutos. Me habría gustado poder salir algún día más, pero no pudo ser. Confío en que un mayor conocimiento sobre los tiburones les ayude a sobrevivir. Yo, al menos, aportaré mi granito de arena.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

RosaMaría dijo...

Qué buena experiencia y cuánta verdad en tus palabras! Me alegra que hayas cumplido tu sueño, yo cumplí parte del mío y sé lo que se siente!. Extraordinarias fotos, un abrazo y me alegra que hayas compartido emociones y pensamientos tan profundos.

Friné dijo...

¡Que chulada!,
Pero para la próxima vez, haz testamento antes, no la vayamos a joder en la jaula

Juas y Juas

aitor aitor aitor dijo...

Siempre he sentido fascinación por la fauna y lo de sumergirse en el mar para ver el "gran blanco" me parece fascinante pero el hecho de tener que permanecer en un medio tan distinto al nuestro, aumenta la sensación de peligro.

He estado a escasos metros de un grupo de leones en una situación totalmente vulnerable y sin embargo no he sentido un peligro real.
Sin embargo, una vez dentro del agua, creo que mi percepción de peligro ante los tiburones, sería mucho mayor. Seguramente no haya diferencias entre una situación y otra pero el hecho de encontrarte en un medio ajeno al tuyo acentúe la sensación de peligro.

Por lo demás, totalmente de acuerdo contigo. Los tiburones no son más que otra especie más que se tiene que buscar la vida para conseguir subsistir en el tiempo. Y todo eso, teniendo que eludir el riesgo que representa la especie humana, la especie animal más peligrosa del planeta.

Ela dijo...

I admire your courage!! It's really scary to stay so close to the sharks!!
Fantastic shots !!
Greetings

Senior Citizen dijo...

Estoy de acuerdo contigo, incluso pienso que esto de la jaula no debería hacerse, pues es introducir un elemento extraño, cambiar sus hábitos de alimentación, acostumbrarlos desde jóvenes a la presencia humana y a que esa presencia significa alimento...

nélida dijo...

Muy interesante los datos que aportás. Debo decir que soy una
de las temerosas de esos bichos, pero jamás, jamás, se me ocurriría
matarlos por que sí, antes bien intentaría no molestarlos.
Al final y considerando las cifras que comentás,
creo que el mayor depredador es el hombre :(

beso

Tawaki dijo...

Rosa María, vi tu entrada sobre las ballenas y me gustó mucho. A veces las cosas se complican cuando hay animales salvajes por medio, pero cuando hay ilusión se disfruta a tope. A mí también me costó verlos, pero al final mereció mucho la pena. Ojalá que seamos más activos a la hora de defender a los animales.

Friné, solo pienso dejar deudas.

Aitor, aitor, aitor, los cazamos sin contemplaciones, en un número que asustaría a cualquiera, pero sobre eso apenas hay información. A mí, en cambio, me pareció más peligroso estar en medio de un grupo de leones en Botswana que en la jaula con los tiburones. Ten en cuenta que la jaula no está completamente sumergida. Tendrás que probar la experiencia para comparar ;)

Ela, no hace falta ser valiente, de verdad. Basta con ser prudente y tener algo de sentido común. Es una experiencia fantástica muy recomendable a quienes aman la naturaleza.

Senior Citizen, como digo, habría que hablar largo y tendido sobre el tema. Ten en cuenta que no los alimentan en ningún momento. Solo utilizan la sangre y los cebos para atraerlos. No es que sean muy nutritivas las cabezas de pescado. Ya estoy preparando una entrada sobre el tema. Es cierto que al interactuar con ellos estamos invadiendo su espacio, quizás cambiando su comportamiento, pero cada turista que vuelve a casa concienciado de que hay que protegerlos es un tesoro. Como muchas cosas en la vida, tiene sus ventajas e inconvenientes.

Nélida, me fascinan los tiburones, no es algo nuevo, así que he recopilado un montón de información que iré publicando poco a poco. Creo que si los vieses de cerca les perderías ese miedo causado por películas, vídeos y noticias tergiversadas bajo los intereses económicos. De acuerdo en que el hombre es el peor depredador.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.